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MULTICULTURALISMO Y DIVERSIDAD CULTURAL

Arturo Cadenas Iturriozbeitia acadenas@eualbertagimenez.com

 

MULTICULTURALISMO, INMIGRACIÓN Y DIVERSIDAD CULTURAL:

La legalización de inmigrantes aborda un problema que no debería reducirse únicamente a sus dimensiones humanitaria y económica. Una cuestión prioritaria es, como avisa G. Sartori, de alcance sociológico y político: ¿debemos permitir la proliferación de culturas que promuevan valores antagónicos a los nuestros? Para los partidarios del relativismo cultural el problema muere sin plantearse pues preguntarse por la valoración moral de la diversidad cultural implica intolerancia eurocentrista. El relativismo cultural, como recuerda Rubio Carracedo(1), ha sido: a) una reacción frente al etnocentrismo, b) una teoría antropológica en la que la cultura es concebida a la vez como alma y como abstracción de la sociedad, siendo cada hombre un producto cultural enteramente determinado por aquella; y, c) una actitud práctico-valorativa que constata ante las demás sociedades un etnocentrismo no únicamente occidental. El relativismo cultural promueve la igual legitimidad de las diferentes visiones de la realidad lo que traslada a los ciudadanos una percepción sesgada y sentimentalizada de la misma que puede incluir la aceptación de visiones nada democráticas. No obstante, considero que la pluralidad cultural puede ser un problema cuando no se adecua a las exigencias del pluralismo democrático-liberal, esto es, cuando pueda alentarse la diversidad cultural como arma para justificar la segregación. Además, la inmigración masiva replantea el dilema de la aceptación de la diversidad cultural desde una dramática dimensión práctica, pues dicha diversidad ya está entre nosotros y no en la exótica lejanía.

1- Comprensión humana y diversidad Cultural: toda labor de comprensión humana se vincula a un marco de referencia previo. No existe, siguiendo a H.G. Gadamer, un punto de vista moral situado más allá del lenguaje de la cultura, de las instituciones y de las prácticas(2). Desde un marco interpretativo inserto en una cultura determinada, todo individuo comprende el significado de cualquier dimensión de la realidad, que será acotada como un "texto", esto es, como el resultado de la interacción de su marco previo y la realidad fáctica. Lo que para el ciudadano constituye una experiencia de la realidad es una facticidad que comprende cuando, tras proyectar sobre ella un esquema conceptual la organiza, la acota y la dota de sentido, significándola. Por ello, el significado recibido depende del cuerpo de creencias desde el cual el ciudadano aborda dicha experiencia. La comprensión supone, por ello, una tarea hermenéutica que se realiza desde los condicionamientos históricos del intérprete, envuelto inevitablemente en tradiciones desde las que se le interpela. NO existe la intrasubjetividad como una realidad impermeable sino, al contrario, como una realidad formada dentro de un proceso de socialización determinado(3).
Dichas creencias de una visión moral del mundo, dirigen las acciones de los individuos y pretenden un determinado modelo de convivencia. Las creencias constituyen lo más sagrado para las personas, su sentido de la justicia, que les prescribe el límite de lo que pueden tolerar. Y la cuestión no es que haya muchas morales, sino que todas ellas no son éticamente aceptables. Por supuesto, todo se complica con la inmigración masiva, ya que, diferentes grupos humanos socializados en diferentes morales coexisten, y, en ocasiones, los que abominan de la dignidad individual, reclaman respeto en sus países de acogida.

2- Crisis de valores y Multiculturalismo: las democracias occidentales, en las que anida un mal entendido relativismo están en regular disposición para afrontar este problema. a) por una parte, una llamada “crisis de valores”, que implica, como defiende G. Robles(4), un escepticismo comodón hacia la excelencia ética de los derechos humanos, ha erosionado la unidad ciudadana en torno a los valores del Estado de Derecho. La economía del bienestar mal digerida desde la estrategia economicista del homo economicus convierte en racional, siguiendo a K. O. Apel, la postura de Free Rider, únicamente preocupado por su interés "y disfrutando de las ventajas del parasitismo"(5) El ciudadano, acostumbrado a esperar demasiado de un Estado intervencionista, se torna pasivo, reduce su iniciativa vital y cambia seguridad por sometimiento.(6) J.K. Galbraith y R. Dalh insisten en que la ignorancia de muchos ciudadanos que no comprenden que el funcionamiento del sistema democrático exige de una cierta implicación individual, es el principal factor de degradación en las democracias. Es la patología moderna denunciada, entre otros, por K. O. Apel o S. Urbina(7), por la que las sociedades lobotomizadas en las que se han devaluado los valores superiores y en las que se promueve el despego de la responsabilidad política. Ello favorece la proliferación de ciudadanos desmotivados e incapaces de luchar por algo que no sea la propia e inmediata satisfacción.

b) Por otra, el Multiculturalismo, una postura intelectual vinculada al relativismo cultural, ha calado, como una suerte de ideología social, en parte de nuestra sociedad(8). El «Multiculturalismo» es una visión política que vincula el pluralismo del Estado democrático con el respeto estricto hacia las diferencias étnicas y culturales, fomentando institucionalmente diferenciaciones en razón de cada grupo cultural. Aboga por un respeto de la diversidad cultural que implica segmentar la sociedad en compartimentos estancos. Esta exigencia supondría que el Estado debería reconocer status jurídicos especiales por razón de religión, etnia, etc.

Conviene recordar que la base argumental del relativismo cultural podría resumirse en la afirmación de que todas las culturas (y, por ende, las premisas valorativas que las sustentan) “tienen igual valor y, por ello, igual derecho a existir”(9). Esta creencia entiende que las formas de vida colectiva son inconmensurables y que, por ello, existe una imposibilidad de someterlas a un juicio moral universalmente válido. La aceptación de esta premisa implicaría la exigencia de tolerancia indiscriminada con toda cultura. Cualesquiera premisas normativas representan verdades morales últimas y equiparables en “verdad moral”.

Un apunte con relación a la presunta vinculación entre Multiculturalismo y tolerancia. La tolerancia se sostiene en el respeto por el valor moral de cada persona, y se refleja en el derecho que tiene cada cual a formular y perseguir su propio plan de vida. Se trata de un espacio de reconocimiento recíproco entre personas libres y autónomas(10). Por tanto, la tolerancia sin limitaciones que postula el multiculturalismo se niega a sí misma, pues exige admitir la razón del grupo intolerante a pesar de que éste estime su posición como nada relativa(11). De este planteamiento resulta un falso dilema, como denuncia Garzón Valdés(12), pues, si la tolerancia implica el relativismo moral, no puede pretenderse vigencia universal de los derechos humanos y de la democracia. El falso dilema resultaría de lo siguiente: o ser tolerante y no poder defender objetivamente la democracia, o pretender justificarla objetivamente y renunciar con ello a la tolerancia.

3- Conflictos culturales. En un contexto democrático "en crisis" han perdido credibilidad los ideales ilustrados de confianza pública y tolerancia cívica, esenciales a la democracia liberal. El "centro moral" está siendo tomado en Norteamérica, por ciertos extremismos sociales y políticos erigidos como faros de identidad y de integración más estables como marcos normativos(13). Es negativo, como valora Daniel Bell, este giro sociológico producido en EEUU como consecuencia de la difusión de la “ortodoxia progresista” multicultural que le subyace, y que conlleva: “la sustitución de las clases por la raza y el sexo como divisiones sociales significativas en la sociedad y en el núcleo del poder”(14).

Este modelo de pluralismo multicultural ha degenerado hacia un conflicto disgregador en USA. Recuerda Sartori que la permanente reafirmación de la diferencia de latinos y negros americanos, ha fomentado un despertar étnico que refuerza las comunidades de iguales pero que promueve la intangibilidad del grupo de referencia frente al resto de la comunidad. La políticas de identidad, diseñadas para preservar o devolver la dignidad a las minorías, han degenerado en muchos casos en ensimismamientos culturales, étnicos, etc, caracterizados por un espíritu autosegregador(15).

La cohexistencia entre visiones incompatibles, entre concepciones del hombre y el poder político puede conllevar un peligro de conflicto normativo y nos remite al planteamiento de la racionalidad de los valores últimos. Una carencia de "unidad normativa" que no es un problema perceptible en una sociedad carente de problemas, pero que, como recuerda P. Berger, puede convertirse en un problema grave cuando la sociedad está expuesta a alguna amenaza(16). Pueden producirse conflictos normativos graves cuando en el seno de una sociedad democrática, se distancian fuertemente las creencias básicas de dos o más sistemas normativos en cuestiones vitales como la autoridad o la consideración de la dignidad de la persona. Los conflictos normativos son -dice P. Berger- habituales en cualquier civilización, no obstante, en las sociedades tradicionales la expectativa de mantener un sistema de normas unificado contaba con posibilidades razonables. En las democracias modernas los conflictos normativos atañen a los límites extremos del pluralismo. Los conflictos normativos dificultan la convivencia cuando erosionan las orientaciones normativas comunes en una sociedad, lo que N. Luckmann denomina “comunicación moral en la vida cotidiana”, esto es, un contexto dialógico requiere de ciertas condiciones deliberativas cuya precondición estriba en el respeto “del otro”, del reconocimiento recíproco de subjetividades.

4- Pluralismo multicultural y diálogo: el pluralismo multicultural sería entendido como un derecho a la compartimentación entre segmentos de población culturalmente diversos. Así, el pluralismo vendría referido a la creación de una ciudadanía dividida según segmentos. G. Sartori denomina a esta concepción de pluralismo: pluralismo como creencia, cuyo objetivo no es permeabilizar las diversidades culturales ni afirmar valores superiores desde los que fomentar la cohesión social, sino fomentar la secesión, el aislamiento y el blindaje(17).
El multiculturalismo convierte la cultura en mito moral supremo, olvidando las cuestiones que recuerda J.A. Marina(18):
1-que las reivindicaciones occidentales, tales como la abolición de la esclavitud, los derechos de la mujer o el sufragio universal, iban en contra de la cultura ambiente.
2- que la uniformización cultural supone una castración a la autonomía individual
3- que si se deben proteger todas las culturas, deben ser protegidos los nazis y talibanes, por ejemplo.

Tomaremos como modelo de pluralismo (multicultural) y de cómo favorece o no la “comunicación moral”, la concepción defendida por la profesora M.J. Fariñas Dulce, que sigue la línea de R. Pannikkar: "ha de entenderse como la situación en la que se toma conciencia de la existencia de varias concepciones intelectuales, epistémicas, morales, estéticas y normativas heterogéneas o, incluso, contrapuestas, es decir, el pluralismo representa siempre la existencia de universales contrapuestos y mutuamente excluyentes". El multiculturalismo aboga, en situación de conflicto, por el diálogo intercultural, entendido como una tarea hermenéutica de comprensión recíproca. Una tarea, sigue M. J. Fariñas, en la que se desarrollen vías de diálogo, de comprensión y de interpretación de los universales contrapuestos y renunciando a la imposición etnocéntrica del modelo propio"(19).

El profesor F.J. Caballero Harriet recuerda la utilización creciente (principalmente en USA). de modelos de resolución de conflictos sociales que han dado en llamarse "de Justicia Alternativa o Nueva Magistratura Social"(J.A). La finalidad (esquemáticamente expuesta dado lo heterogéneo de un movimiento creado en USA en 1976 a raiz de la "National Conference on the Cause of Popular Dissatisfaction with the Administration of Justice" por iniciativa de la American Bar Asociation) de la J.A. sería abordar ciertos conflictos sociales desde las partes, buscando, no que éstas apliquen correctamente "la Ley o cualquier otra norma del poder legislativo, sino si sus acciones están en consonancia con el comportamiento que cada cual podía razonablemente esperar en función de los usos, costumbres, hábitos, normas de vida que regulan la cotidianidad de los miembros de un grupo o de una comunidad"(20).

Se trata de una peculiar "lógica", "que se asienta -dice Caballero Harriet- sobre la ausencia de formalidad procedimental y la pluralidad normativa, es decir, sobre la evidencia de la existencia de normas sociales además de las estrictamente jurídicas". La lógica multicultural de la J.A. busca un objetivo que persigue como razón social: "permitir una mayor participación de los ciudadanos en la resolución de los conflictos, una reducción de las tensiones sociales y llegar así a una mejora de las relaciones sociales y de la calidad de vida"(21).

Es el caso de la "Community Board Program"(CBP), las experiencias de mediación suelen estar destinadas a intervenir promoviendo fórmulas de conciliación, que pretenden reconstruir vínculos sociales deteriorados por conflictos de vecindad, ruidos, insultos, convivencia, etc entre los miembros de una comunidad. Resumidamente: los conflictos son presentados ante un órgano conciliador "formado por un miembro de cada grupo social de cada una de las partes en conflicto". La misión estriba en analizar la naturaleza del conflicto y establecer las condiciones de la reconciliación, o, en su caso, el asunto irá a la justicia ordinaria. Los CBP implican a las comunidades de referencia en la solución de sus conflictos, obligando a los conciliadores a permanecer como tales durante plazos de dos años.

No puedo evitar plantearme serias dudas:

1- No veo cómo pueda nadie valorar la realidad desde un marco conceptual y valorativo que no sea el suyo. Así pues, defender y promover en la educación que "cada cultura ha de ser juzgada únicamente desde sus propios fundamentos o universales" y, al mismo tiempo, pretender que sus participantes entiendan y valoren la naturaleza de un conflicto, me parece difícil. Además ¿desde que valores mediamos?, ¿desde la visión moral particular del mediador? Siguiendo a Giddens, la defensa de cualquier cultura tradicional en base a la autenticidad de sus rituales y simbolismos sería inaceptable pues implicaría defender dichas culturas desde sus pretensiones internas de verdad(22).
2- La solución justa de los conflictos en el seno de una comunidad a la que subyace un sistema normativo dependerá de su adecuación con los valores imprescindibles de una determinada "forma de vida"(Aarnio). Ello es así porque el conflicto sólo es identificable desde los valores de referencia desde los que se acota el conflicto como un texto. En muchos casos, ante un mismo problema podrán aportarse distintas "mejores soluciones" y será necesario decidir cual de entre ellas es la más aceptable (de acuerdo con algún criterio de aceptabilidad. Pero desde la perspectiva multicultural de los CBP, el conflicto enfrenta a dos comunidades (dos racionalidades éticas). Suponiendo que exista una idílica comprensión recíproca entre ellas, ¿cómo se pretende que la solución salvaguarde los valores básicos de cada "forma de vida"?, ¿cómo puede ofrecerse una conciliación en el caso de que éstos valores sean contrarios o incompatibles entre sí? Las soluciones propuestas serían contradictorias porque las visiones del problema son diferentes desde la perspectiva de las diferentes racionalidades, y una solución no puede defender valores contradictorios al mismo tiempo.
Urbina ilustra el problema con un ejemplo, ¿desde que racionalidad castigamos el robo? ¿cortamos las manos al ladrón o le condenamos a dos años de carcel? O quizás, tras “dialogar multiculturalmente” y “ceder” ambas partes, le cortamos sólo una mano y le condenamos a un sólo año de carcel. Esto es, "¿desde qué racionalidad estamos hablando?"(23)

Parece difícil que un modelo de pluralismo multicultural promueva el desarrollo de vías de diálogo y comunicación moral, cuando nuestro sistema, basado en la promoción de la autonomía individual, y favorecedor de las condiciones estructurales para que cada hombre piense por sí mismo, es algo que, desde la perspectiva de ciertos sistemas normativos, representa una herejía intolerable.

El pluralismo multicultural, favorece la compartimentación y dificulta la comunicación social(moral) entre segmentos de población partícipes de sistemas normativos disímiles. Esto es, precisamente porque el diálogo responde a ciertas precondiciones normativas recíprocamente aceptadas entre los miembros de los grupos en conflicto, no es fácil favorecer el diálogo en grupos que no verán igual el conflicto ni, por supuesto, la solución al mismo. Parece irrebatible por ello, F. Savater cuando defiende que debemos asumir la imposibilidad de superar, en muchas ocasiones, el enfrentamiento entre "distintas razones"(24), fundamentalmente cuando apelan a valores básicos y contrapuestos entre si, generando conflictos que, en ocasiones, imposibilitan la convivencia pacífica. Y los conflictos pueden llegar a ser graves cuando se distancian las creencias en cuestiones vitales como la autoridad, la dignidad individual, el uso legítimo de la violencia, la consideración social de la mujer, etc.

4- El Integrismo Islamista en Europa. Dice P.Flores D´arcais que el Islam rigorista ha arraigado en las metrópolis europeas gracias al favor o a la inacción de las autoridades. El Tabligh, un proyecto para la propagación del Islam con capital europea en Dewsbury, presentó en 1987, en la época en la que se quemaban miles de ejemplares de libros de Salman Rushdie, su "Carta de reivindicaciones musulmanas", solicitando el control de la comunidad sobre los individuos e incluyendo la aplicación de sanciones para los comportamientos heterodoxos(25). Recuerda P. Flores Dárcais que, desde 1962, las tesis de Sayyid Qutb, ideólogo de los hermanos musulmanes constituyen un common sense para las masas árabes. Unas tesis que promocionan la ignorancia y el odio hacia los regímenes no comprometidos en la observancia del Islam.

Fernando Savater(26) habla de los peligros del Islam como organizador de la vida cotidiana, poniendo como ejemplo las declaraciones de un representante del Frente Islámico de Salvación Argelino, Ali Ben Hadj((en la actualidad(año 2003). éste es el segundo partido en importancia en Argelia y concurre a las elecciones con la propuesta de instaurar un régimen similar a los talibán de acuerdo con el eslogan "una vez y basta". En Argelia el extremismo islámico ha asesinado a más de cien mil personas. Dacia Maraini habla de cientos de mujeres degolladas en Argelia por la sola razón de ir a la escuela(27)). Ali Ben Hadj, sigue Savater, se declaraba enemigo de la democracia, pretendía extender el Islâm por todo el mundo a cualquier precio y consideraba satánico el estilo de vida occidental. El peligro no constituye una pura especulación: una irreductible voluntad de aislamiento cultural puede constatarse hoy en Francia y en Alemania, donde los guetos islámicos son una realidad incontrolada que exige cuotas de «libertad», para practicar una justicia tradicional al margen de los derechos humanos. Recuerda F. Savater que desde 1992, en Francia funciona una universidad islámica europea, dedicada a la "formación de imanes que ayudan a las colectividades musulmanas en los países europeos a resistir los intentos de integración en las instituciones individualistas y laicas de los Estados democráticos de acogida(28)

Recuerda G. Sartori la connotación de totalidad y omnipresencia de la palabra árabe Islâm, como abandono a la voluntad divina y las consecuencias que acarrea en la práctica el carácter especialmente público y colectivo de dicha fe en el sistema social, político, jurídico y cultural que se deriva de ella. El Islam no implica únicamente una pretensión cultural, sino un proyecto transnacional que pretende abarcar cualquier dimensión ciudadana política y jurídica, alrededor de la religión verdadera(29). El Islâm es -recuerda E. Gellner- "el diseño de un orden social" dispuesto por la voluntad de Alá, y no concibe, dice Aranzadi, la separación entre el poder temporal y el espiritual (30)

La vida privada y pública en muchas de estas sociedades está determinada monolíticamente por un entramado ideológico anclado, en general, en sociedades cerradas, sin contrastes ni debates, sin medios de comunicación contestatarios con el poder, sin cultura plural ni opciones políticas contrapuestas. El orientalista Javier Teixidor(Director de Estudios Semíticos del Collège de France). recuerda en este punto que en el mundo árabe-musulmán a nadie se le ha ocurrido hacer una crítica del texto sagrado. Y si alguien ha hecho una lectura crítica que no sea la estrictamente oficial lo han puesto en la calle, lo han metido en la carcel o lo han degollado(31). Lógicamente, los ilustrados tienen, en este contexto, poca o nula repercusión y si mucho riesgo frente a los numerosos grupos integristas. Como José A. Marina Y Mª de la Válgoma recuerdan, el temor máximo para El Islam es la Democracia. La razón es evidente. Las libertades básicas (expresión, asociación, prensa, etc.). son incompatibles con sus principios de legitimidad. La Carta Arabe de Derechos Humanos de 1994 así lo dispone, constriñendo además, los límites de la humanidad al propio Islam(32).
En muchos de estos países es moralmente aceptable la mutilación, la lapidación, la tortura y la marginación de la mujer. La reflexión no debe hacerse esperar: si, como se ha explicado, los seres humanos asimilamos conocimiento y nos socializamos gracias al diseño de instituciones creadoras de redes de símbolos, e ideas educativas públicas y privadas en defensa de determinados valores, es lógico suponer que, parte de los emigrantes que lleguen traerán consigo, inevitablemente, valores incompatibles con el orden democrático. Educados acríticamente en esos valores que los inmigrantes traen consigo(si es que el pluralismo multicultural se implanta como base de la política educativa) su consideración de cuestiones vitales pueden llegar a constituir un conflicto si no se atajan tempranamente.

En definitiva, el pluralismo multicultural no favorece el diálogo social y niega lo que, en algunos casos, no es más que una apelación antimoderna que pretende “ocultar tras el velo culturalista-etnicista -en palabras de A. Touraine- el proyecto de un poder político dictatorial”(33)

DOS EJEMPLOS DE INDIFERENCIA MULTICULTURAL

En febrero del año 2002 resultaba difícil no ver las imágenes de aquel padre musulmán celebrando triunfal que su hija pudiera ir con velo al colegio. Resultaba más que chocante ver a aquel hombre, vestido con un chándal de colores, acusando a los discrepantes de racismo y calificando de ofensivos a los símbolos religiosos católicos. Argumento delirante toda vez que el cuestionamiento de los suyos había motivado la inasistencia de la niña a la escuela durante meses. También asombraba, aunque menos, la candorosa opinión de quien, ignorando el problema simbólico, apela a la libertad de la niña de colocarse el pañuelito como quien se pone un piercing o elige un vestidito estrafalario. Pero asombroso, lo que se dice asombroso, fue constatar la cantidad de gente felicitándose por lo sucedido, mientras campeaba ante sus ojos una descarada muestra de alienación que tan alegremente han contribuido a oxigenar.

Este episodio puso en evidencia lo arraigada que estaba en nuestra sociedad la visión multiculturalista y su radical mensaje, en nombre de una tolerancia incondicional(y que, por tanto, no es tal tolerancia) de mansedumbre civil y de indiferencia afectiva hacia las niñas de los colectivos de inmigrantes. Debemos, nos dice el multiculturalismo, respetar sus costumbres, y así, moralmente anestesiados abandonar a su suerte a estas niñas que, estando en edad escolar no podrán aprovechar completamente la oportunidad de recibir una educación en el respeto a su propia vida y libertad(34)

Poco después de aquel suceso, el Ministro francés de Educación, Claude Allègue, prohibió la exigencia del velo en las escuelas(”la exigencia musulmana de llevar velo parece organizada, coordinada y manejada por los movimientos islamistas. Y, siendo así, su uso deberá ser prohibido incluso judicialmente”). Lo cual es importante pues Allègue fue asesor en 1979, cuando el entonces titular, Lionel Jospin, decidió permitir el uso del velo en las escuelas públicas francesas. Y fue, asimismo, Allègue el que, en 1997, mantuvo y aplicó aquella "ley Jospin".(35)

El triunfo del velo en las escuelas podría suponer el regreso de la capacidad discriminadora de la religión, disimulada detrás de la pantalla protectora ofertada por una concordia multicultural que compara cubrirse la cabeza con el pañuelo con llevar un crucifijo. Gran error. La trasgresión erótica de la simbología cristiana es una constante en los grupos musicales occidentales sin que ello represente escándalo alguno (los videos de Madonna, por ejemplo). Me pregunto qué suerte correría Madonna si hiciese algo similar con la simbología del Islam. Tamizado por la postmodernidad, el crucifijo, amén de su respetable simbología, es un instrumento de segregación tanto como un arma contra el Conde Drácula. Sin embargo, ¿alguien cree que el velo no responde a una exigencia rigorista que puede discriminar a las niñas desde la cuna? ¿Es poco importante que estas niñas puedan elegir su propia vida como cualquier otra niña? Sobran los motivos para pensar que muchas de ellas no podrán hacerlo. Y que no me cuenten que son ellas las que eligen su papel, también hay millones de parias en la India que "aceptan" su condición. La visión multicultural tranquiliza la conciencia de quien entiende que no debe ofrecérseles alternativa.

La libertad religiosa se desarrolla en los lindes del Estado de Derecho, extremar las precauciones en torno a ella no es excesivo ni xenófobo cuando hay otras libertades en juego y tantas razones para valorar con distanciamiento costumbres religiosas potencialmente vejatorias para la mujer. La benignidad ante el anacronismo está totalmente fuera de lugar cuando se trata de garantizar la no discriminación de las mujeres inmigrantes. El arcaico dominio del hombre que, en los países islámicos se da por sobreentendido, no debería encontrar en nuestras escuelas refugio y vindicación en la progre defensa "de la diferencia" cuando ello conduce, a todas luces, a una perpetuación de la desigualdad. Naturalmente, lo dicho resultará intolerable para los partidarios de la indiferencia multicultural, ellos lo toleran todo, siempre y cuando no se les lleve la contraria.

¿LAPIDACIÓN LEGÍTIMA?
Jadiya Candela, portavoz en el Congreso del colectivo de Mujeres Musulmanas, fue entrevistada en "El primer café" de Antena 3, programa dirigido por la periodista Isabel San Sebastián, el 8 marzo del 2002. El programa, al parecer, se sumaba a la denuncia de Amnistía Internacional de la condena a muerte por lapidación de una mujer nigeriana, Shafiya, acusada de adulterio. Traigo a colación algunas de sus opiniones (transcritas lo mejor que he podido) al objeto de plasmar el preocupante discurso de una persona con autoridad que representa el sentir de un colectivo que aboga por la postura multicultural.

Para ilustrar la entrevista, el programa ofreció imágenes de una lapidación a dos mujeres nigerianas divulgada por Amnistía Internacional. Muchos devotos oficiantes de la religión multicultural deberían presenciar las imágenes, un ultraje a la dignidad humana que muestra el espanto con toda su crudeza. Las piedras, eficacísimos instrumentos de tortura, las aplastaron lentamente, abriendo brechas, lacerando, demoliendo los cuerpos de las infelices que, desmembradas, se inclinaban hacia los lados en atroz agonía. Finalmente, ya masacradas, sostenidas por la rigidez de la tela sanguinolenta, eran cubiertas de piedras. No basta con la muerte de las trasgresoras de la fe, la aniquilación ritual exige el suplicio, el tormento purificador.

Isabel San Sebastián lee entonces un texto del Corán y solicita la opinión de la entrevistada con relación a la condena de Shafiya. El texto dice: "Contra aquellas de vuestras mujeres que cometan fornicación buscad 4 testigos de entre vosotros, si dan fe contra ellas mantenedlas cautivas en las habitaciones hasta que las llame la muerte o Dios las de un procedimiento".
Jadiya Candela interviene :"El problema es que en este caso no existen esos 4 testigos. Lo indignante es que se hace alusión a la ley, se manipula el texto sagrado(...) es una forma de castigar para dar ejemplo, ejemplificando sobre una persona que no tiene 4 testigos en su contra."
La periodista, atónita, pregunta: "¿Y si los tuviera habría que lapidarla?
Responde la señora Candela: "Si hubiera 4 testigos presenciales de una relación sexual, eso quiere decir que el Yuhud(?) el ambiente donde se ha producido ese hecho es un ambiente público y esa persona está en contra del sistema- Inasequible, Jadiya Candela, insistía en su cruzada- Lo que ha pasado con Shafiya es que no hay estos 4 testigos.
¿Y si los hubiera?- insiste, estupefacta, San Sebastián.
Contesta la señora Candela: “Vamos a ver lo que ha pasado y luego ponemos la hipótesis. En la escuela jurídica a la que yo pertenezco se trabaja con hechos y no con hipótesis. El hecho es que a esta mujer la están condenando en contra de las prescripciones del Islam porque hacen falta 4 testigos presenciales y no los hay (...) Además, el hombre que la embarazó ha huido y el estado nigeriano tiene que aplicar la ley para los dos igual”.
La periodista, aturdida, cambia de táctica: “¿Y usted cree que el adulterio tiene que ser castigado?”
La entrevistada, impasible, persiste en su impenetrable "legalismo": - “Aquí no hablamos de adulterio sino de Finah(?), una conducta pública en contra de la moral imperante”.
La periodista insiste por última vez- “¿Pero usted cree o no cree que eso tiene que ser castigado?”.
Con displicencia paternal, responde la señora Candela: “Querida Isabel, lo que acabo de explicar en todos los códigos se castiga, es lo que llamamos en occidente orden público(..) Todos los regímenes del mundo tienen sus límites penales de las conductas que piensan que son castigables. Si el Islam, y yo estoy de acuerdo con ello, ha decidido que la conducta promiscua, inmoral, sea condenable es porque se quiere que esa conducta desaparezca. Es un modelo como los demás, es un modelo legítimo.
La dureza de Jadiya Candela, resultado de sus creencias y no de la extravagancia, denotan cierta ceguera y sordera ante el sufrimiento. Una persona verdaderamente horrorizada ante el infortunio de Shafiya, no se detiene a criticar el quebranto de la ley o el exceso de celo de los verdugos. Eso lo hace quien, en el fondo, considera que la pervertida adúltera merece algún castigo.

Comentaré dos puntos:

1- El Orden público en occidente, entendido como límite al ejercicio de los derechos humanos, se refiere a limitadísimas razones de tranquilidad, seguridad pública, etc, establecidas en las leyes, y se ciñe estrictamente al contexto de una sociedad democrática. Es un instrumento del Estado al servicio de la protección de los derechos humanos. Por el contrario, el Orden público al que Jadiya Candela se refiere, lo que garantiza es el Corán y no los derechos humanos, erigiéndose así, en el fin mismo del Estado. Ignorancia, pues, cuando no abyecto sectarismo.
2- Hasta 4 veces insistió la señora Candela en que el verdadero problema era que se había adulterado la ley sagrada. Rebelada ante la manipulación de la ley, en ningún momento condenó el salvajismo, afirmándose partidaria, eso sí, de no lapidar (¡faltaría más!) aunque sí de castigar la conducta promiscua e inmoral. Su calculado olvido de que lo prioritario e indiscutible es la persona humana y el reconocimiento de sus derechos básicos, resulta tan intolerable como su consideración de la legitimidad de un modelo que supedita la dignidad de la persona a la observancia de un texto sagrado. Sólo una incalificable frialdad puede priorizar una visión teocrático-legalista y dejar en un segundo plano la barbarie inhumana. Un ejemplo-ficción: una comunidad cristiana del sur de USA decide retomar la costumbre de quemar vivos a los herejes. Las imágenes de un auto de fe son retransmitidas por TV y un Obispo repite hasta 4 veces que lo más denigrante es que se ha tergiversado la Biblia, y que, no obstante, le parece loable castigar al hereje por otros medios...

Ignoro qué puede hacerse por las muchachas que vayan a ser lapidadas o mutiladas genitalmente en los países donde se practique dicha barbarie, pero creo que, ante tal horror, no cabe la palabrería legalista ni la tibieza educativa. Ninguna muchacha que aunque merece lapidación ni otro castigo por ello? El multiculturalismo sostiene que debemos, en los países de acogida, respetar las costumbres de las culturas ajenas, extendiendo con ello un halo de indiferencia que puede inmunizar a la sociedad de la crueldad. Lo sepan o no, le ríen las gracias a Torquemada, a pesar de que hoy, sean otros los que tiran la primera piedra.

 

Bibliografía

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(15) SARTORI, G. “LA SOCIEDAD MULTIETNICA. OP. CIT. PAG 114.
(16) BERGER, P. "OBSERVACIONES GENERALES SOBRE CONFLICTOS NORMATIVOS" Y OTROS..., EN “LOS LIMITES DE LA COHESION SOCIAL. CONFLICTO Y MEDIACION EN LAS SOCIEDADES PLURALISTAS”. PETER BERGER ED. OP CIT. PAG 520 Y SS
(17) SARTORI, G. “LA SOCIEDAD MULTIETNICA...” OP.CIT. MADRID, 2001. PAG 31 Y SS
(18) MARINA Y DE LA VALGOMA. “LA LUCHA POR LA DIGNIDAD". ANAGRAMA. BARCELONA, 2000. PAG 272.
(19) FARIÑAS DULCE, M.J. "GLOBALIZACION, CIUDADANIA Y DERECHOS HUMANOS". INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS "BARTOLOME DE LAS CASAS". UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID. DYKINSON. MADRID, 2000. PAG 46
(20) CABALLERO HARRIET, F.J. CLAVES DE RAZON PRACTICA. ABRIL 1991. Nº 11. PAGS 58 Y SS
(21) PENSAMIENTO EN LA LINEA DE ARNAUD, A.J. "EL DERECHO SIN MASCARA". ED. LABORATORIO DE SOCIOLOGIA JURIDICA. SAN SEBASTIAN, 1988. PAGS 225 Y SS ; "EL DERECHO VIVO" DE ELRICH" EN ROBLES, G. "SOCIOLOGIA DEL DERECHO". CIVITAS. MADRID, 1993.
(22) UN MUNDO DESBOCADO". TAURUS. MADRID, 2000. PAG 56.
(23) URBINA,S. "REASON, DEMOCRACY, SOCIETY"."A STUDY ON THE BASES OF LEGAL THINKING". KLUWER ACADEMY PUBLISHERS. ARTÍCULO: ON LEGAL RATIONALITY.
(24) SAVATER, F. "ETICA COMO AMOR PROPIO". MONDADORI. MADRID, 1989. P 74)
(25) FLORES D´ARCAIS, P. "PACIFISMO, PAPISMO, FUNDAMENTALISMO”. CLAVES DE RAZON PRACTICA. MADRID, MAYO 1991. Nº12. PAG 70-73
(26) SAVATER, F. "FILOSOFIA Y APOCALIPSIS".CLAVES DE RAZON PRACTICA. MARZO,1992. Nº2. PAGS 2 Y SS
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(28) SAVATER, F. "FILOSOFIA Y APOCALIPSIS". OP CIT.
(29) "LA SOCIEDAD MULTIETNICA. EXTRANJEROS E ISLAMICOS". TAURUS. MADRID, 2001. PAG 11-12
(30) GELLNER, E. "SOCIEDAD MUSULMANA". F.C.E.MEXICO, 1986. y ARANZADI, J. DEMASIADO CERCA, DEMASIADO LEJOS". CLAVES DE RAZON PRACTICA. ABRIL 1993. Nº 31. PAGS 2 Y SS.
(31) ABC. 25-05-2003
(32) "LA LUCHA POR LA DIGNIDAD". ANAGRAMA. BARCELONA, 2000. PAG 234 Y SS). En muchos de estos países se pena con la muerte la homosexualidad masculina: Chechenia, Afganistán, Pakistán, Irán, Arabia Saudí, Mauritania, Sudán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos(MARINA, J.A. “EL ROMPECABEZAS DE LA SEXUALIDAD". ANAGRAMA. BARCELONA, 2002. PAG 255. La creencia en la incapacidad de las mujeres para mantenerse fieles es muy fuerte. La situación que padecen millones de mujeres en territorios dominados por fundamentalistas islámicos, en los cuales se practica cada día la ablación del clítoris a 6000 niñas (datos de Amnistia Internacional, no hay un solo país del Islam en el que las mujeres, en la práctica, gocen de un reconocimiento pleno de derechos civiles y políticos("LAS MUJERES Y EL ISLAM". MARIE-FRANCOISE COLOMBIAINE. REVISTA ELLE. REPORTAJE JUNIO 2003, Nº 201)
(33) TOURAINE, A.“¿QUE ES UNA SOCIEDAD MULTICULTURAL?”. CLAVES DE RAZON PRACTICA. MADRID, OCTUBRE 1995. Nº 56. PAG 19).
(34) 3 abril de 2002. EL PAIS. “Velos y quebrantos”.ANTONIO ELORZA . "Da vergüenza ajena leer en comentarios de especialistas que el hiyab carece de connotaciones religiosas en una creyente y que es un símbolo cultural como la txapela o el pañuelo rojo de San Fermín. Lo que cuenta no es la forma del vestido, sino la sumisión al objetivo propuesto de preservar el pudor femenino, con todas las connotaciones que ello tiene en cuanto a la posición de la mujer. Hiyab significa originariamente cortina, y en su aplicación práctica al vestido por la jurisprudencia islámica supone la exigencia de que sólo resulten visibles el rostro y las manos de la mujer
(35) ALICIA DELIBES. "UNA VEZ MAS, EL ASUNTO DEL VELO". 23-05-2003 EN LIBERTAD DIGITAL.

RESUMEN: “MULTICULTURALISMO Y DIVERSIDAD CULTURAL”

La legalización de inmigrantes aborda un problema que no debería reducirse únicamente a sus dimensiones humanitaria y económica. La cuestión prioritaria es, como avisa G. Sartori, de alcance sociológico y político: ¿debemos permitir la proliferación de culturas que promuevan valores antagónicos a los nuestros? Para los partidarios del relativismo cultural, el problema muere sin plantearse siquiera. Para un fetichista de las culturas, preguntarse por la valoración moral de la diversidad cultural implica intolerancia eurocentrista. Pero la inmigración masiva replantea el dilema de la diversidad cultural desde una dramática dimensión práctica, pues dicha diversidad ya está entre nosotros y no en la exótica lejanía.

1- DIVERSIDAD CULTURAL: cada cultura socializa a los individuos en una visión moral del mundo que remite a creencias y valores básicos. Pero la cuestión no es que haya muchas morales, sino que todas ellas no son éticamente aceptables. Por supuesto, todo se complica con la inmigración masiva, ya que, diferentes grupos humanos socializados en diferentes morales coexisten, y, en ocasiones, los que abominan de la dignidad individual, reclaman respeto en sus países de acogida.
2- CRISIS DE VALORES Y MULTICULTURALISMO: las democracias occidentales están en regular disposición para afrontar este problema, ya que a) por una parte, una llamada “crisis de valores” ha erosionado la unidad ciudadana en torno a los valores del Estado de Derecho; b) por otra, el multiculturalismo, ha calado en parte de la sociedad, abogando por un respeto de la diversidad cultural que implica segmentar la sociedad en compartimentos estancos.
3- CONFLICTOS CULTURALES. La actitud de “laissez faire” implicaría ignorar que las diferencias culturales relativas a los valores básicos son causa de conflictos que, en ocasiones, imposibilitan la convivencia pacífica. Y los conflictos pueden llegar a ser graves cuando se distancian las creencias en cuestiones vitales como la autoridad, la dignidad individual, el uso legítimo de la violencia, la consideración de la mujer, etc.
4- EL INTEGRISMO ISLAMISTA EN EUROPA. Dice P.Flores D´arcais que el Islam rigorista ha arraigado en las metrópolis europeas gracias al favor o a la inacción de las autoridades. La inmigración ilegal es un drama humano pero también un problema social y político, plantear un modelo de integración a través de una política educativa no debe negar el peligro de los conflictos culturales.