<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Documento sin título

Solidaridad y Racismo en los Escolares Españoles: La necesidad de una educación intercultural

Tomás Calvo Buezas
Catedrático y Director del Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo (CEMIRA)
Representante de España en la Comisión Europea de la Lucha contra el Racismo (1996-2002)

 

La escuela – y por lo tanto las actitudes de racismo o de solidaridad- no pueden entenderse fuera del contexto actual de las migraciones en Baleares y España, dentro del proceso de globalización mundial y de las causas estructurales que causan las actuales migraciones. Por eso comenzaré con una perspectiva general sobre el fenómeno migratorio, a nivel mundial y español, en cuya dimensión hay que situar las relaciones interétnicas de españoles y extranjeros, y la necesidad de la educación intercultural para ambos en los valores de hospitalidad, respeto a las otras culturas y convivencia enriquecedora para españoles y extranjeros. Y este proceso pedagógico, los maestros y el ambiente general de la escuela se convierten en factores cruciales de la educación intercultural, que debe partir, como marco general, de las causas estructurales del Norte Rico/ Sur Pobre, que impulsan las actuales migraciones.

I.- Las causas estructurales de las migraciones internacionales: un mundo globalizado, injustamente distribuido y demográficamente desequilibrado

La historia de las civilizaciones es la historia de las emigraciones humanas. El hombre es el ser vivo más migrante del planeta y en sus orígenes evolutivos pronto se extendió por toda la Tierra. En fases posteriores evolutivas, con la domesticación de las plantas y animales y con la creación de sociedades estatales jerarquizadas e imperiales militaristas, llegarían las conquistas, las dominaciones de otros pueblos y las consecuentes migraciones, creándose espacios cada vez más multiétnicos, pluriculturales y mestizos.
La Conquista europea y posteriores colonialismos, ligadas al desarrollo industrial y comercial, irían abriendo cada vez más los caminos entre los distintos pueblos y culturas, incrementándose más aún con el mercado capitalista y los medios de comunicación, cuyas consecuencias son hoy el turismo masivo, las migraciones internacionales (200 millones de personas) y los cincuenta millones de refugiados y desplazados a causa de las guerras y de las hambrunas.
La Europa del siglo XXI será cada vez más un mosaico multirracial y pluricultural, una Europa fecundada con emigrantes y etnias del Tercer Mundo, con modos de vida muy diferenciados de la cultura occidental. Si no aprendemos a convivir juntos, autóctonos e inmigrantes, en las diferencias, es previsible sociológicamente el auge del racismo y de la xenofobia, recrudeciéndose aún más los conflictos interétnicos.
También España camina por ese camino de la multiculturalidad y el pluralismo étnico-racial. La sociedad española ha dejado de ser una sociedad tradicional, homogénea étnica y culturalmente a nivel de valores y creencias, con una identidad única y un único sistema axiológico.
Los viejos demonios del fascismo y racismo, hoy disfrazados a la nueva usanza, han vuelto a hacer su entrada en la escena europea, sorprendiendo a muchos que creían cual fatuos Narcisos, que habían sido enterrados in aeternum en la culta, democrática y solidaria Europea. Y es que los dioses, como los demonios, duermen, pero no mueren. Por eso nos sobrecogen en Europa esas fuerzas políticas de la ultraderecha, que ante problemas graves y reales como los del paro, la inseguridad ciudadana, droga, incitan a amplios sectores a buscar chivos expiatorios, sobre quienes descargar sus frustraciones colectivas, que a la postre son siempre los más débiles, los más pobres, los más extraños. Y así surgen Partidos Políticos con representación incluso en el Parlamento Europeo, como el Frente Nacional de Le Pen y otros Partidos Europeos, como el Block Belga en el que su Caudillo arenga así a sus partidarios: “Queremos una república flamenca, en que no haya sitio para los musulmanes y los negros”. Está surgiendo un peligroso nacionalismo europeo, que percibe a los extranjeros, singularmente a los magrebíes y del Tercer Mundo, como los “nuevos bárbaros”, surgiendo el grito etnocéntrico y cerrado de “¡Europa para los Europeos!”. Las masacres terroristas del 11-S-01, en Nueva York y el 11-M-04 en Madrid, han generado aún más rechazo hacia los inmigrantes, particularmente contra los marroquíes. Pero el fenómeno actual de las migraciones internacionales debe contextualizarse dentro del proceso mundial de globalización económica, desigualdad social y desequilibrio demográfico.
Nunca como ahora formamos parte toda la humanidad de una aldea global, interrelacionada por los medios de comunicación y caracterizada por la integración, el universalismo y la globalización. El mundo se ha convertido en una plaza grande, en un ágora, donde se mueven gentes de todas las razas y culturas, y en un gran mercado en el que libremente transitan capital, tecnología, recursos, empresas y productos. Algunos analistas explican el incremento de esta “integración universalista”, entre otros factores, por el triunfo del capitalismo liberal, de naturaleza transnacional y expansionista; ello explicaría la ruptura de fronteras étnicas y culturales cerradas. Con la caída de los Estados Comunistas, el imperante capitalismo habría desarrollado aún más su dimensión universalista, integradora y globalizadora. Ahora bien, esta expansión capitalista mundial produce dialécticamente otros efectos, como son la desintegración social, las fanáticas resistencias nacionalistas y los baluartes étnicos particularistas. ¿Por qué estos procesos contrarios a la globalización universalista?. Porque el capitalismo, a la vez que integra la producción y el mercado, conlleva el incremento de la competencia entre los diversos sectores sociales y entre los diversos países, distancia aún más el Norte/Sur y jerarquiza aún más la estructura desigual del poder económico en manos de la docena de países ricos del Primer Mundo. Este proceso debilita la soberanía nacional y las lealtades de etnia y religión, por lo que a veces estas fuerzas sociales explotan en un exagerado fanatismo étnico, nacionalista o religioso. En este sentido algunos autores hablan de cómo en nuestra sociedad moderna de consumo se opera a la vez un proceso “universalista” de cierta homogeneidad económica, cultural y social, que podría metafóricamente denominarse de destribalización a nivel estructural; y a la vez se produce dialécticamente, como en un espejo cóncavo, un proceso inverso “particularista”, etnocéntrico y nacionalista de retribalización a nivel simbólico de identidad étnica.
En saber armonizar esa dimensión universalista abierta y esa conveniente lealtad étnica y patria, consiste el desafío del futuro. Si el equilibrio se rompe, suele hacerse por el punto más flojo y débil, que es la “abstracta” dimensión universalista. Parece ser que en caso de conflictos de lealtades y competencias de recursos, se incrementa el particularismo étnico-nacional con el rechazo del “otro y del diferente”, recrudeciéndose los prejuicios y la búsqueda de chivos expiatorios; y por eso mismo, son en esas crisis sociales donde hay que mantener la cabeza clara y el corazón abierto.
De ahí las justas críticas a la globalización como fenómeno inexorable, y sus implicaciones, rechazando tanto la dictadura del mercado, como del pensamiento único con la consecuente homogeneización cultural, y apostando por la biodiversidad cultural y el pensamiento crítico y humanizador. Como certeramente advertía Susan George, Directora del Transnational Institute de Amsterdan: “Solo ahora y quizás durante la revolución industrial en Gran Bretaña hemos legitimado el mercado para decidir sobre nuestras vidas. Y si los dejamos solos, no sólo destrozarán la tierra, sino que sus sistemas sólo permitirán que subsista el 5% más rico del mundo. Como ellos dicen, coge lo mejor y tira el resto a la basura”. (El País, 27-I-2000).
Y hoy la “basura” económica del mundo, si comparamos Norte/Sur, lo constituyen millones de seres humanos, que en pleno siglo XXI en el tercer milenio, pasan hambre y sufren por no satisfacer necesidades mínimas. Unos datos nos pintarán mejor el cuadro “Las 225 personas más ricas del mundo poseen tanto como un 47% de la humanidad. La ONU cumple cada año la ingrata tarea de decirles al mundo cuál es la situación de los habitantes del planeta. Y el extenso informe de 1998, que no pretende ser “apocalíptico”, confirma el proceso de concentración de la riqueza. Los 225 personajes más ricos acumulan una riqueza equivalente a la que tienen los 2.500 millones de habitantes más pobres (el 47% de la población). Las desigualdades alcanzan niveles de escalofrío: las tres personas más ricas del mundo (Bill Gates, el sultán de Brunei y Warren E. Buffett) tienen activos que superan el PIB (Producto Interior Bruto) combinado de los 48 países menos adelantados (600 millones de habitantes) . Y dicho de otra forma: el 20% de la población controla el 86% de la riqueza mundial. 1.300 millones de pobres viven con ingresos inferiores a un dólar diario; los bienes de 358 personas más ricas de la Tierra son más valiosas que la renta anual de 2.600 millones de habitantes. Con tanta riqueza en algunos países y tantísima pobreza en otros muchos ¿cómo sorprenderse de las migraciones y del peregrinaje al paraíso prometido del Norte, que tan fantásticamente pintan en el Tercer Mundo las televisiones policromas modernas, que son el pan y el opio del pueblo para tantos millones de pobres en el mundo?.

II.- España por primera vez en su historia: de país emisor de emigrantes a país receptor

El aumento de la inmigración en España ha ido creciendo notablemente en forma notable, sobre todo en los últimos cuatro años, como puede verse por el gráfico adjunto (Gráfico 1).
Gráfico 1


El número total de inmigrantes regularizados a comienzos de 2005 era de 3.691.547, lo que suponía el 8,4% de los 40 millones de población española. A esta cifra habría que añadir los regularizados durante los primeros meses del presente año 2005, lo que supondrá unos 4 millones de inmigrantes regularizados, debiéndose añadir un número indeterminado de indocumentados, que unos estiman en medio millón. El número para junio de 2006 de 4.300.000 es una cifra estimada, incluyendo los indocumentados.
Los inmigrantes se concentran principalmente en cinco de las 17 Comunidades Autónomas que tiene España. Madrid y Cataluña tienen casi la mitad de todos los inmigrantes y si añadimos a estas dos regiones, la Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias supondría el 80% de todos los inmigrantes en España.
Según puede verse en el Gráfico 2, los inmigrantes de nacionalidades americanas suponen el contingente mayor de 1.460.176 personas regularizadas, lo que supone casi el 40% de todos los extranjeros, exactamente el 39,6%. De ellos Ecuador es el mayor grupo nacional de emigrantes latinoamericanos, 491.797, que supone el 13,3% de la población total de inmigrantes. Lo sigue Colombia, con 268.931 (7,3% del total de inmigrantes), Argentina con 151.878 (4,7%), Bolivia 96.844 (2,6%) y Perú con 84.427 (2,3% del total de inmigrantes).
El segundo grupo por nacionalidades serían los europeos, 1336.214 extranjeros, (el 36,2% del total de inmigrantes) de la Unión Europea (25 países) son 766.678 (20,8%) del total de extranjeros en España, sobresaliendo Reino Unido (224.841 extranjeros) y Alemania (131.887). Y 561.476 son extranjeros de otros países europeos (15,2% del total de inmigrantes), siendo los más numerosos los de Rumania con 314.349 ( un 8,5% del total de inmigrantes), seguido de Bulgaria con 91.339 (un 2,5%).
El tercer grupo sería el de la nacionalidades africanas, con 705.944 (un 19,1% del total de extranjeros), siendo los más numeroso los de Marruecos con 505.373, el grupo nacional más numeroso, volviendo a superar a Ecuador (491.797), y representando los marroquíes el 13,7% del total de extranjeros en España.
De nacionalidades asiáticas hay 186.227 extranjeros (5,0% del total), siendo el más numeroso el de chinos con 86.681 inmigrantes, que suponen el 2,3% del total de inmigrantes. La fuente de datos es el Instituto Nacional de Estadística (2005).
De Oceanía hay 2.284 (el 0,1% de la inmigración). (Ver Tabla 1 y Gráficas 2 y 3).


Tabla 1

Extranjeros en España por nacionalidad

Total

3.691.547

100,0

Nacionalidades europeas

1.336.214

36,2

Unión Europea (25)

766.678

20,8

Reino Unido

224.841

6,1

Alemania

131.887

3,6

Italia

94.464

2,6

Francia

76.949

2,1

Portugal

65.611

1,8

Polonia

35.962

1,0

Holanda

33.554

0,9

Bélgica

26.388

0,7

Otros países europeos

561.475

15,2

Rumania

314.349

8,5

Bulgaria

91.339

2,5

Ucrania

65.096

1,8

Rusia

35.942

1,0

Nacionalidades africanas

705.944

19,1

Marruecos

505.373

13,7

Argelia

45.791

1,2

Senegal

29.334

0,8

Nigeria

26.877

0,7

Nacionalidades americanas

1.460.176

39,6

Ecuador

491.797

13,3

Colombia

268.931

7,3

Argentina

151.878

4,1

Bolivia

96.844

2,6

Perú

84.427

2,3

República Dominicana

56.421

1,5

Brasil

53.736

1,5

Venezuela

48.740

1,3

Cuba

44.594

1,2

Uruguay

42.062

1,1

Chile

35.579

1,0

Estados Unidos

25.576

0,7

Nacionalidades asiáticas

186.227

5,0

China

86.681

2,3

Pakistán

31.652

0,9

Oceanía

2.284

0,1

Apátridas

702

0,0

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE).

Gráfico 2

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE).

Gráfico 3

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE).

El número de indocumentados en España se estimaba a principios de año 2005 en algo más de un millón aproximadamente, debiéndose resaltar la acción positiva del actual gobierno que ha llevado a cabo en 2005 un exitoso proceso de regularización de 700.000. Sin embargo en España sigue creciendo la inmigración de indocumentados.
Un estudio “Inmigración en España” de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), publicado en Papeles de Economía (Enero 2004), vaticina que más de la cuarta parte de quienes residan en España en el 2015 serán inmigrantes. Según el estudio en el 2015 los extranjeros serán 11,7 millones de personas, lo que supondrá el 27,4% de la población de España, que por entonces rondará los 43 millones de habitantes. España tardará cinco años en doblar su población actual extranjera ( 2,3 millones de censados), teniendo en el 2008 un 4,6 millones de inmigrantes, creciendo más las migraciones de otro origen que los comunitarios europeos. Según el estudio, las consecuencias económicas son muy positivas: su tasa de actividad está en 16,5 puntos por encima de la media española, y representan ya el 5,14% de los afiliados a la Seguridad Social. Cada extranjero envía una media de 322 euros mensuales, lo cual supone unos 2.300 millones de euros anuales, como remesa de los inmigrantes a sus países (El País, 22 de enero 2004).
Y si nos comparamos con Europa, he aquí unos datos para reflexionar y comparar: en Alemania existen 7.3 millones de extranjeros (el 9% de su población); Austria tiene un 9,1% de extranjeros, Bélgica, Francia y Holanda e Inglaterra en torno al 9%; Suecia un 11,3%.
Madrid ciudad tiene el mayor porcentaje urbano de inmigrantes en España: ha subido del 3%, en 1997, al 13% de inmigrantes en 2005, con referencia a la población total; y se estima en 16,5% en junio de 2006. Pero París tiene un 17%, Londres 21%, y si pasamos el charco, Toronto de Canadá tiene un 40%, Nueva York 56%, y Los Ángeles 64% de población de inmigrantes, aunque ya muchos son ciudadanos y residentes legales.
¿Y en qué trabajan los inmigrantes? El 80% en trabajos que los españoles y españolas no quieren por esos precios y en esas condiciones: el 33% en el sector agropecuario y recogida de cosechas, el 20% en servicio doméstico y atención a enfermos y ancianos, el 15% en construcción, un 12 % en hostelería (cocinas/camareros) y un 20% en otros trabajos. (Gráfico nº 4).

Gráfico 4

Si son muchos los inmigrantes que llegan a España (actualmente son más de cuatro millones), los recién llegados se incorporan rápidamente al mercado de trabajo, como mano de obra barata. Según un Informe de IESE-ADECCO (“Indicador Laboral de Comunidades Autónomas”, abril de 2006), España dobla a la Unión Europea en porcentaje de trabajadores inmigrantes. Los empleados de fuera de nuestras fronteras ocupan el 12% del trabajo en España, mientras que en Europa la media es del 6%. Entre los marroquíes (15.10% de los trabajadores extranjeros) y los ecuatorianos (13.61%) representan el 30% de la mano de obra extranjera, los siguen los colombianos (9.62%), los peruanos (6.21%) y los rumanos (4.55%). Los lugares de ocupación, y por lo tanto de residencia, son los polos de mayor desarrollo y actividad económica actual en España: Cataluña (30.13% de la mano de obra extranjera), Madrid (26.37%), Comunidad Valenciana (10.54%), Aragón (7.98%), Canarias (4.15%), Andalucía (4.11%), Murcia (3.97%), Baleares (2.36%), País Vasco (2.22%), Castilla-León (2.07%), Navarra (1.55%), Galicia (0.31%) y Extremadura (0.08%).
Este trabajo intensivo de los trabajadores inmigrantes contribuye al crecimiento económico y enriquecimiento de España, aunque también los inmigrantes y sus países se beneficien de su trabajo y ahorros, a través de las remesas.
Afortunadamente en contra del prejuicio generalizado de que los inmigrantes se benefician de los servicios gratuitos del Estado más que lo que ellos aportan, un estudio reciente (abril 2006) de la Universidad Autónoma de Madrid ha mostrado que los inmigrantes generan 6.300 millones de euros anuales para Madrid, que supone el 8% de la riqueza de la capital, aportando, en consecuencia, doce veces más de lo que en Madrid se gasta en ellos. Es cierto también que los inmigrantes envían a sus países cuantiosas cantidades de remesas dinerarias, pero en la evaluación final es más lo que dan que lo que reciben.
Según los datos del Banco de España, en 2005, los inmigrantes residentes en España, enviaron a sus familias 3.844 millones de euros, lo que supone el 10,42% más que el año anterior. La media de los envíos es de 300 euros por inmigrantes. Hace diez años las remesas de los inmigrantes no superan los 400 millones de euros
¿Y cómo viven los inmigrantes?. Muchos llegan a este país, pensando que venían a la Europa rica y abundante, al paraíso que manaba leche y miel... y se encontraron con cardos xenófobos y condiciones esclavizantes...
Las condiciones de algunos, bastantes, no todos emigrantes nos recuerdan el drama humano de los españoles y españolas emigrantes en Europa a finales de los cincuenta y en los sesenta. Este escrito de la Revista de Vida Nueva, de 15 de septiembre de 1958 es elocuente... si cambiamos francés, por español, y el pigalle de París por la Casa de Campo de Madrid, parecería una radiografía de 2004.

“1958: NOVENTA ESPAÑOLES EN PARIS. Vienen sin conocer la lengua, sin saber la historia y la psicología del francés medio, sin un punto de destino, sin un amigo. A veces, llevan en Francia quince días con la Policía tras ellos: han saltado los Pirineas con un pase de 48 horas. Les hablaron de París como El Dorado...
Las dificultades que encuentran los inmigrantes para salir adelante en Francia son grandes.
La única salida es hacer los trabajos más duros, como la construcción. En los “chantiers” se escucha más italiano, árabe y español que francés... Para los trabajos agrícolas, la cosa cambian en cuanto a la facilidad de encontrar trabajo, no así en cuanto a su dureza.
Las posibilidades para trabajos intelectuales son mínimas. Aquí sobran profesores y secretarias.
Pero la más seria advertencia es para mujeres jóvenes. ¡Cuantas vinieron para “señoritas de hotel” al reclamo de la propaganda y han acabado en “el desierto de Pigalle”!”. (Artículo publicado en el Semanario católico español“Vida Nueva”, con fecha de 15 de septiembre de 1958).

Inmigrantes por Comunidades Autónomas

La distribución de inmigrantes en España por Comunidades Autónomas no es uniforme. Y esto es muy importante para el análisis de la presencia de escolares inmigrantes en la escuela. Madrid es la comunidad con mayor número de extranjeros (544.670, el 20,05% del total). A continuación se sitúan Cataluña (544.670, el 20, 38%), Comunidad Valenciana (415.015, el 15, 53%) y Andalucía (285.620, el 10,7%). Sin embargo, Baleares es la comunidad con mayor proporción de población extranjera (lo son el 13,37% de los habitantes). Le sigue la Comunidad de Madrid (10,31%), Canarias 9,48, Comunidad Valenciana (9,28), Murcia (8,98) y Cataluña (8,12). Estos datos se refieren al Censo oficial del Instituto Nacional de Estadística de 2004, que recogen únicamente los documentados, debiéndose incrementar con un 5% estimativamente.

POBLACIÓN EXTRANJERA RESIDENTE EN ESPAÑA POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS


Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE).

Un estudio “Inmigración en España” de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), publicado en Papeles de Economía (enero 2004), vaticina que más de la cuarta parte de quienes residan en España en el 2015 serán inmigrantes. Según el estudio en el 2015 los extranjeros serán 11,7 millones de personas, lo que supondrá el 27,4% de la población de España, que por entonces rondará los 43 millones de habitantes. España tardará cinco años en doblar su población actual extranjera (2,3 millones de censados) teniendo en el 2008 un 4,6 millones de inmigrantes, creciendo más las migraciones de otro origen que los comunitarios europeos. Y esa tendencia –que no hay que tomarla como profecía- apunta a que los grandes polos de atracción de trabajos concentrarán más población inmigrante, y en esa dirección camina Madrid. Y si hay más trabajadores inmigrantes, habrá aún más escolares extranjeros en nuestros colegios.
Las siguientes dos gráficas muestran el porcentaje de extranjeros de cada comunidad con relación al total de inmigrantes, en que Baleares tiene un 4,74%, y sin embargo proporcionalmente el porcentaje de sus inmigrantes en relación a la cuantía total de Baleares es del 13,37%, similar a Cataluña ó incluso actualmente superior.

POBLACIÓN EXTRANJERA RESIDENTE EN ESPAÑA POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS

 

POBLACIÓN EXTRANJERA RESIDENTE EN ESPAÑA POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS


 

III. Escuela e Inmigración

Lo primero que debemos preguntarnos es lo siguiente: ¿la mayor presencia y concentración de alumnos extranjeros en España es una ocasión para mayor xenofobia o para mayor enriquecimiento mutuo?. Esta es una pista de análisis para nuestro estudio. La escuela es el paradigma del auge de inmigrantes y espejo del nivel de convivencia interétnica. La noticia del comienzo del Curso Escolar 2003-2004 fue la llegada masiva de nuevos alumnos extranjeros. Así lo percibía la opinión pública española: “Los inmigrantes hacen que suba el número de escolares por primera vez en 15 años”. Durante este curso escolar habrá 400.000 hijos de inmigrantes en las aulas” (Primera página, El País, 9 de septiembre de 2003)”. Este incremento de alumnos extranjeros es mucho más notable en las grandes ciudades de Madrid y Cataluña. En Madrid ciudad este Curso 2003-1004 acudirán a Centros escolares, principalmente públicos, 73.000 niños y adolescentes extranjeros, principalmente de Ecuador, Colombia y Marruecos; en algunos colegios del Centro urbano de Madrid, constituyen los extranjeros un tercio del alumnado. También en Cataluña ha sido noticia este año el aumento de alumnos extranjeros, mereciendo este título de primera página en La Vanguardia (13 de Septiembre de 2003): “Los escolares inmigrantes se duplican en dos años. El aumento de hijos de extranjeros llega hasta el 11% del total en primaria de Catalunya”. Hoy son más de 500.000 los alumnos extranjeros escolarizados
La evolución creciente de inmigrantes escolares en los centros escolares es evidente: en el comienzo del Curso 1996-1997 había 62.707 alumnos extranjeros; en el Curso 1997-98 ascendió levemente a 72.363; el año siguiente 1998-1999 eran 80.678; en el Curso 1999-2000 ascienda a 103.401; en el 2000-2001 asciende a 133.684; en el 2001-2002 sube a 177.397; en el Curso 2002-2003 llega a 200.000, y en el 2003-2004 asciende a los 400.000, en el curso 2004-2005 llegan al medio millón y en el Curso actual 2005-2006 superan esa cifra aproximándose a la de 550.000. S
Según el avance de los datos del Ministerio de Educación para el Curso 2005-2006, la cifra total de alumnos extranjeros sería de 529.461,., lo que supone un 15,3% más que le año anterior, entre el total de 6,9 millones de estudiantes matriculados. Las etapas educativas con más extranjeros fue Primaria (228.712 alumnos), seguido de Secundaria (146.387), e Infantil (93.299 alumnos).  La Comunidad en la que se concentran mayor número de alumnos extranjeros son Madrid (114.566 escolares); Cataluña (110.338; Comunidad Valenciana (70.754) y Andalucía (60.218). Durante los últimos cinco años se ha triplicado el alumnado extranjero en Cataluña, Aragón, Cantabria, Castilla – La Mancha y Murcia.


No son muchos los escolares inmigrantes que tenemos aún. Lo que sucede es que casi el de 50% residen en Madrid y Cataluña, y sobre todo que se concentran en los mismos barrios populares –y deteriorados en muchos casos- y en consecuencia en los mismos espacios geográficos, con unos Colegios en su mayoría Públicos. Como resultado de la concentración, en algunos Colegios llegan, a veces, a constituir los inmigrantes más del 50% de todo los alumnos/as de un aula, e incluso de todo el Colegio. Es lo que se llama los colegios-guetos: más del 50% con alumnos inmigrantes y otras minorías, como gitanos.
La distribución de alumnos extranjeros por Comunidades es substantivamente similar a la distribución del número de inmigrantes por regiones, concentrándose principalmente en Madrid y Cataluña, siguiendo por Andalucía, Valencia y Canarias; siendo también muy numerosos en algunas provincias como Almería y Murcia, aunque proporcionalmente como sucede con los inmigrantes, Baleares alcanza el segundo porcentaje mayor, después de Madrid. El siguiente cuadro nos da una imagen de esa distribución escolar por Comunidades, debiéndose aumentar los porcentajes en referencia al Curso 2005-2006.

 

IV.- Los escolares ante la inmigración ¿solidaridad o racismo?

Ante el fenómeno de la inmigración, las reacciones son múltiples, los fantasmas imaginarios variados, las experiencias con los “otros” diversas, y la consecuencia las actitudes y comportamientos ofrecen un repertorio múltiple entre los dos polos extremos de hospitalidad y racismo, siendo muy abundantes las posiciones de ambigüedad y ambivalencia.
Los estudios realizados por el Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo, sobre el análisis de los textos escolares y una encuesta a profesores (1987) y a alumnos (1986,1993,1997,2003), ponen de manifiesto un par de coordenadas ideológico-axiológicas, que se sitúan en una relación dialéctica de oposición y complementariedad, manipulando una u otra, según las situaciones, los ambientes sociales y los conflictos entre los grupos (Calvo Buezas 1990, 1995, 1997, 1998, 2000). Por una parte los textos, así como en su inmensa mayoría los profesores y alumnos, proclaman y verbalizan fuertemente, y sin fisura, el paradigma axiológico de la igualdad humana y de la fraternidad universal: es un principio axiomático, un valor social básico y una pauta ideal indiscutible. Por otra parte, ante supuestas situaciones más concretas de convivencia en común, posible residencia o matrimonio, y máxime en situación de conflictos inter-étnicos, se recurre a otros principios etno-céntricos e intolerantes, a veces xenófobos o racistas; y todo ello, sin negar a nivel formal discursivo, los postulados axiológicos ideales y pautados de igualdad humana, recurriendo a legitimaciones ideológicas, que hacen descargar en los “otros” (los extraños, los diferentes, los extranjeros) la responsabilidad última de su marginación y discriminación etno-racial.
Los resultados de una Encuesta Escolar (1997) sobre prejuicios racistas y valores solidarios, aplicada a 6000 alumnos de todo el Estado Español (13-19 años), dirigida por un servidor, nos revelan claramente esa radiografía de ambivalencia y ambigüedad, que debería ser considerada una categoría sociológica de análisis junto con la dialéctica social. Los medios de comunicación social, al presentar los resultados a la prensa, se fijaron mucho más en los aspectos negativos, que revelan la cara sucia de toda sociedad. Y así, en forma simplificada, lo revelarían los siguientes datos: uno de cada diez jóvenes se autoconfiesan racistas y votarían a un partido político como el de Le Pen que echaría de España a marroquíes y negros; un 65% opina que en España hay ya suficientes trabajadores extranjeros y hay que impedir que entren más; un 51% piensan que los inmigrantes quitan puestos de trabajo y un 42% que contribuyen al aumento de droga y delincuencia; un 22% cree que la inmigración solo trae inconvenientes y un 55% que supone más inconvenientes que ventajas, frente a un 12% que ve más ventajas que inconvenientes; un 26% prefiere una España blanca, únicamente de cultura occidental, debiendo los inmigrantes dejar su cultura y asimilarse totalmente a la sociedad en la que viven. Y otros datos preocupantes, un 27% echaría a los gitanos de España, un 24% a los moros-árabes; un 13% a los negros africanos y un 15% a los judíos y a los asiáticos, siendo más inferior nivel de prejuicio contra los latinoamericanos blancos (8%), los europeos (4%) y “blancos” (2%). Existe un 38% que está de acuerdo en que “la raza occidental ha sido en la historia humana la más desarrollada, culta y superior.” Todo esto es muy preocupante, máxime teniendo en cuenta, que en mi opinión, el neo-racismo español va a enmascararse y disimularse bajo una disimulada xenofobia hacia los inmigrantes en un discurso ideologizado opaco, en que la inmigración es un pretexto para canalizar los prejuicios racistas principalmente pero no exclusivamente, contra negros y marroquíes, pero que en el discurso formal se asocia a problemas de paro, droga e inseguridad ciudadana, y no tanto al color, y a la étnia, porque hoy en España “lo políticamente correcto” en la ética pública, incluida la política, es no aparecer como racistas; por eso se focaliza la pulsión xenófoba y racista bajo la más neutra y opaca frialdad del análisis de la inmigración y de sus consecuencias problemáticas y desintegradoras.
Sin duda alguna que estos datos deben preocuparnos seriamente y deben mover a una acción política y educativa firme y contundente. Pero existen otros aspectos positivos que no han resaltado los medios de comunicación, y que reflejan la cara bondadosa de nuestros adolescentes, que son en su mayoría más solidarios y hospitalarios que la población adulta. He aquí otra forma más positiva de presentar el mismo fenómeno: la inmensa mayoría de nuestros adolescentes no se consideran racistas (86%), prefieren una España mestiza de muchas razas y culturas (65%), niegan que la raza blanca sea culturalmente superior (58%), un 65% cree que no se debe expulsar a ningún inmigrante, más un 15% que hay que “acoger a bastantes más,” estando de acuerdo una numerosa mayoría en que no hay que echar a nadie de España.
Pues he aquí algunos datos de mi encuesta escolar a adolescentes y jóvenes de 14 a 19 años de toda España en una muestra de 12.000 alumnos en todas las Comunidades españolas, aplicada en 2002 en los meses siguientes al 11 de Septiembre de 2002, tras los atentados de Nueva York, en que se dispararon todas las “alarmas” contra los inmigrantes, particularmente contra los marroquíes.
Si en 1997, echarían de España a los marroquíes un 24%, en 2002 se disparó a un 48%, superando por primera vez al grupo gitano, que siempre ha sido el grupo de mayor recelo y prejuicio en España; en España en 1997 echaría a los gitanos un 27%, ascendió a un 32% en 2002, algo inferior al porcentaje racista islamofóbico del 48%. A los negros de África los echaría un 13% en 1997, y un 27% en el 2002; a los judíos, un 16% en 1997 y un 28% en 2002, siendo menor el de los latinoamericanos “blanquitos”, que los echaría a un 8% en 1997 y un 15% en 2002. Después de los actos terroristas de Nueva York (2002), creció el prejuicio discriminatorio contra todos los grupos de inmigrantes, aunque de forma alarmante contra los marroquíes.
Después de los actos terroristas del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, aplicamos otra encuesta-escolar (14-19 años) a 10.000 alumnos de toda España, y se mantienen en primera posición de prejuicio étnico los marroquíes, seguido de los gitanos, pero se han rebajado algunos puntos desde el ataque terroristas de Nueva York en 2001. Si a los marroquíes en 2002, los echarían de España un 48,6%, en 2004 son 46,9%. A los gitanos, en 2002 los echarían de España un 32%, y en 2004 son 29,5%. A los latinoamericanos “blanquitos” en 2002, los echarían de España un 15% y en 2004 un 12,6%.
Nosotros tenemos en Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo (CEMIRA), que un servidor dirige, una muestra de escolares de Baleares, aunque es pequeña, siendo únicamente indicativa (sobre todo en algunas), y no representativa.
En la encuesta escolar de 2002, el número total de encuestados en España fue de 11.804, y en Baleares, de 224 escolares, que hacen también comentarios escritos y dibujos. En el 2004, desafortunadamente solo conseguimos una submuestra de Baleares de 24 escolares. Sería interesante explotar estos datos, e incluso hacer una encuesta mayor, solo para Baleares. Según nuestros datos (habría que confirmarlos con una muestra mayor), los indicadores de racismo en Baleares, son similares o incluso algo superiores frente a algunos grupos de inmigrantes que en la media nacional. En 1997, que tuvo una submuestra de 136 escolares en Baleares, el 32,4% de los alumnos de Baleares echaría a los moros-árabes y en España les echaría un 24%. Subió en 2002, tras los atentados terroristas de Nueva York el 11-S-01, en Baleares un 52% echaría a los moros-árabes de España, bajando al 47,1% en 2004. En España, en el 2002, también subió del 24,1% en 1997, al 48,6% en 2002, y ha bajado también algo hasta el 46,9% en 2004 que echaría a los moros-arabes de España. Y en referencia a los escolares de Baleares, dicen que “ si de ellos dependiera echaría a los gitanos”, en 1997, un 36%; en 2002, un 46,6%, y en 2004, un 47,1%. Y en España, echarían a los gitanos en 1997 un 27%%; en 2002, un 32% y en 2004, un 29,5%. Frente al resto de los grupos (africanos, asiáticos, latinoamericanos y europeos), tanto en Baleares, como en España, los indicadores de prejuicio étnico son menores, aunque preocupantes. Los niños y adolescentes no son más racistas, pero son más “bocazas”, dicen lo que “sienten”, no guardando el lenguaje políticamente correcto de los adultos, que es “aparecer” como no racistas. Por todo ello, convendría que se hiciera en Baleares una encuesta con mayor muestra y más medios.
La pregunta clave es ¿porqué no han crecido los prejuicios étnicos, con el terrorismo de Madrid en 2004 mucho más, e incluso han decrecido un poco después de los atentados terroristas de Nueva York en 2001?.
Por múltiples causas, que es imposible explicar en tan breve ensayo, pero entre otras podemos señalar estar razones: hubo una saludable pedagogía en los medios de comunicación, en los discursos públicos, y en los mensajes-carteles de las concentraciones populares, que coincidían en gritar “¡Terroristas no¡ ¡Inmigrantes sí¡”, disociando el terrorismo con los musulmanes y con el Islam, no violento. Además murieron varios inmigrantes en los atentados; y los inmigrantes en general y las organizaciones marroquíes en particular, condenaron con fuerza los actos terroristas de Madrid. Y otra razón de psicología social colectiva: si en los atentados de Nueva York de 2001, la imagen despreciable era Bin Laden con su marco religioso-islámico; en 2004 el chivo expiatorio, en quién proyectar los odios e insultos fue el Presidente Aznar en su marco fotográfico de las Azores con inglés Blair y Bush, inspirador de la guerra de Irak.
Sin embargo, existe un antes y un después de los actos terroristas, en la percepción muy negativa que tiene España contra el mundo musulmán.
Así lo ha puesto de manifiesto la investigación sobre Actitudes Globales del Proyecto Pex, realizado en 13 países occidentales y musulmanes. “Musulmanes y occidentales se miran con desconfianza”. Una encuesta revela la percepción del otro en ambas comunidades”, así informaba El País (24 de junio de 2006) sobre los datos de dicha Encuesta. Si los musulmanes nos ven a los occidentales sobretodo “egoístas y arrogantes”, nosotros los vemos a los musulmanes como más “fanáticos y violentos”, sobresaliendo España, que los califica de fanáticos el 83% y de violentos el 60%, afirmando el 82% de los españoles que los musulmanes no respetan a sus mujeres. Como titula el editorial de El País(25 de Junio 2006), ante esos datos, queda manifiesta la “Brecha de Civilizaciones”, aunque la esperanza puede vislumbrarse en los musulmanes residentes en Europa, que no son tan prejuiciosos ante la civilización occidental, pudiendo en el futuro servir de puente de diálogo con su más tolerante euro-islamismo.
En mi encuesta escolar citada de 2004, aplicando a 10.000 alumnos de 14 a 19 años, al preguntarles sobre “si existen pueblos, que son más fanáticos que otros”, la mayoría (48%) eligió la alternativa propuesta de que “todos los pueblos han sido y pueden ser violentos”, pero entre las otras opciones restantes, el 45% eligió a los musulmanes islámicos como “los más violentos y fanáticos”; a los israelitas judíos el 19%; a los norteamericanos, un 10%; y a los occidentales cristianos un 2%. Y otros datos significativos de la citada encuesta escolar de 2004: el 63% asocia inmigración con delincuencia; el 22% votaría por un Partido Político, como el de Le Pen en Francia, que “echara de España a los inmigrantes marroquíes y a los negros de África”; un 41% cree que “la raza blanca ha sido en la historia humana la más desarrollada, culta y superior”; un 71% cree que a los terroristas de Madrid hay que condenarlos con la pena de muerte; y un 68% pide también la pena de muerte lo cree también para los asesinos de ETA. ¡Datos para pensar y sobre todo para impulsar la mayor sensibilización y educación en valores a nuestros niños y adolescentes pero también a sus padres y a la sociedad en general! En algunas cuestiones “ los niños y borrachos dicen la verdad”, es decir lo que realmente se piensa y se siente; y se dice en privado, porque es políticamente incorrecto decirlo en público.

 

V. Conclusiones. Hay que proclamar que la utopía solidaria es posible: todos somos hermanos en una única Tierra

La inmigración del Tercer Mundo a los países ricos, y de hispanoamericanos a España, será una seña de identidad en el siglo XXI. El desafío del próximo milenio es buscar el difícil, pero necesario, equilibrio entre igualdad y solidaridad, en el marco de una democracia constitucional, cuyo último referente sean los Derechos Humanos. “Todos los seres humanos –declara el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ONU, 1948 –nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben confrontarse fraternalmente los unos con los otros”.
Y ante la diversidad de los “otros y diferentes” que llegan a nuestra tierra, como nosotros los europeos desde hace siglos fuimos a las suyas, valga para finalizar este mensaje de la Declaración del Comité Español en el Año Europeo Contra el Racismo, proclamado en la Ciudad Tricultural de Toledo, el 13 de marzo de 1997:
 “La riqueza de España y de Europa, desde hace siglos, se nutre fundamentalmente de la diversidad de sus tradiciones, culturas, etnias, lenguas y religiones, y de la certeza de que los principios de tolerancia y convivencia democrática son la mejor garantía de la existencia de la propia sociedad española y europea, abierta, pluricultural: diversa.”
 “España por su tradición histórica de convivencia entre pueblos y culturas, por su pertenencia al Mediterráneo, así como por sus lazos con Iberoamérica, puede facilitar el establecimiento de modelos de relación multiculturales con los inmigrantes.”
Hemos visto la cara sucia del racismo y la xenofobia ante los inmigrantes, pero insistimos que la mayoría de nuestros escolares tienden hacia la hospitalidad y la solidaridad. Ahora bien, el racismo como la solidaridad, no nace, se hace en el proceso de socialización, siendo la escuela un agente crucial.
Hay que seguir con tesón el camino solidario, en esa convivencia intercultural, que se nutre de valores humanitarios, rechazando el racismo y la xenofobia.

La historia es la maestra de la vida, y el olvido del pasado es un suicidio colectivo. Por eso es bueno recordar las palabras atribuidas a Bertold Brecht:

Primero se llevaron a los comunistas,
Pero a mí no me importó
porque yo no lo era;

Enseguida se llevaron a los obreros,
pero a mí no me importó,
porque yo no lo era;

luego apresaron a unos curas,
pero como yo no soy religioso,
tampoco me importo..

Ahora me llevan a mí,
pero ahora ya es demasiado tarde...

El camino de la convivencia intercultural, y por ende de una auténtica democracia, es largo, difícil y complejo. Pero las dificultades no deben impedirnos el caminar hacia una comunidad universal, solidaria y fraterna, donde puedan convivir las diversas culturas y etnias, con amor a su propia identidad, pero con respeto a la ajena. “Podrán cortar todas las flores –se decía en la Primavera de Praga- pero no podrán impedir que llegue la primavera”.
La historia nos ha dado muestras de encuentros sangrientos de pueblos –todos podemos ser “bosnios”, inmigrantes, gitanos, palestinos, norteamericanos o judíos del holocausto- pero también la historia nos ha mostrado la convivencia pacífica de credos, sangres y tradiciones culturales, transformándose en un mestizaje y sincretismo más enriquecedor y humano.
Hay que apostar sin miedos por una Europa pluriétnica, multirracial y mestiza. Este es el desafío del próximo milenio. Y hay que creer en la esperanza... Hay que proclamar que es posible la utopía igualitaria y fraterna. “Cuando uno sólo sueña -en palabras de Helder Cámara- es un sueño, una fantasía, una ilusión; pero cuando varios, muchos, soñamos juntos, es ya una esperanza, una hermosa utopía”.
Hoy somos muchos los hombres y mujeres, los jóvenes y ancianos, blancos y negros, nacionales y extranjeros, que soñamos con ese mundo solidario, plural y libre; y que queremos hacer realidad la utopía de que “La Tierra es un solo país y la Humanidad sus ciudadanos”.

 

Bibliografía

ABAD, L.V., CUCO, A. e IZQUIERDO, A., Inmigración, pluralismo y tolerancia, Editorial Popular, Madrid, 1993.
AMIN, M., Identidades asesinas, Alianza Editorial, Madrid, 1999.
ÁVILA PALAFOX, R. y CALVO BUEZAS, T., Identidades, Nacionalismos y Regiones. Universidad de Guadalajara y Universidad Complutense de Madrid, México, 1993.
BARBOLLA CAMARERO, D., Inmigración marroquí en la zona de Talayuela (Cáceres) 1992-1996, Junta de Extremadura, Consejería de Cultura, Mérida, 2001.
BASTIDE, R., El prójimo y el extraño, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1980.
BESTARD COMAS, J., Globalización, Tercer Mundo y Solidaridad, BAC Editorial, Madrid, 2003.
CACHÓN RODRÍGUEZ, L., Prevenir el racismo en el trabajo. Informe sobre España, Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, Dublín, 1995.
CALVO BUEZAS, T.,
 Los más pobres en el país más rico: clase, raza y etnia en el movimiento campesino chicano, Ediciones Encuentro, Madrid, 1980.
 Los indios cunas: la lucha por la tierra y la identidad, Ediciones Libertarias, Madrid,1990.
 Muchas Américas: Cultura, Sociedad y Políticas en América Latina, Editorial Universidad Complutense, Madrid, 1990.
 El racismo que viene: otros pueblos y culturas vistos por profesores y alumnos, Editorial Tecnos, Madrid, 1990.
 ¿España racista?, Anthropos Editorial, Barcelona, 1990.
 El crimen racista de Aravaca. Crónica de una muerte anunciada, Editorial Popular, Madrid, 1993.
 Crece el Racismo, también la solidaridad. Los valores de los jóvenes en el umbral del siglo XXI, Editorial Tecnos, Madrid, 1995.
 Inmigración y Racismo. Así sienten los jóvenes del siglo XXI, Cauce Editorial, Madrid, 2000.
 Inmigración y Universidad. Prejuicios racistas y valores solidarios, Editorial Complutense, Madrid, 2001.
 La escuela ante la inmigración y el racismo: orientaciones de educación intercultural, Editorial Popular, 2003.
CHECA, F. (Dir.), El Ejido: la ciudad / cortijo, Icaria- Antrazyt , Barcelona, 2001.
CIS, 1991-2006, Actitudes y opiniones de los españoles hacia los inmigrantes extranjeros, Colección Estudios, Madrid, 1991-2000.
COLECTIVO IOE, Inmigrantes, trabajadores, ciudadanos. Una visión de las migraciones desde España, Universitat de Valencia, Patronat Sud-Nord., Valencia, 1999.
CONSEJO DE EUROPA, Informe de la Comisión Europea contra el Racismo, la Intolerancia y el Antisemitismo sobre el Racismo en España, Informe ECRI, Estrasburgo, 1999 y 2003.
CONTRERAS, J. (Comp.), Los retos de la inmigración: racismo y pluriculturalidad, Talasa, Madrid, 1994.
DIEZ NICOLÁS, J. y ASEP/IMSERSO, Los españoles y la inmigración, Observatorio Permanente de la Inmigración, Instituto de Migraciones y Servicios Sociales, Madrid, 1999.
GREGORIO GIL, C., Género y Migración: la inmigración femenina dominicana a España. Narcea, Madrid, 1996.
HUNTINGTON, S., ¿Quienes somos?, Editorial Paidós, Barcelona, 2004.
IZQUIERDO ESCRIBANO, A.,La inmigración inesperada. La población extranjera en España, (1991-1995). Editorial Trotta, Madrid, 1996.
KRISTEVA, J., Extranjeros para nosotros mismos Barcelona, Plaza y Janés, 1991.
LÓPEZ GARCÍA, B. y otros, Inmigración magrebí en España, el retorno de los Moriscos, Fundación MAPFRE, Madrid, 1993.
LUCAS, Javier de, Puertas que se cierran: Europa como fortaleza, Icaria- Antrazyt, Barcelona, 1996
MARTÍNEZ VEIGA, U., Alojamiento de los inmigrantes en España, en J. LEAL y C. MAYEUR, Vivienda e integración social de los inmigrantes, Seminario Europeo, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, pp. 85-114, Madrid.
MESA, M. y CALVO BUEZAS, T., Tercer Mundo y racismo en los libros de texto, Cruz Roja Española, Madrid, 1990.
MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA, Informes Raxen (Racimo, Xenofobia e Intolerancia en España a través de los hechos), Abril 1999, Julio 1999 y Octubre 1999, Observatorio Permanente de la Inmigración, Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales (Monografía), Madrid,1999.
NAIR, S., Mediterráneo hoy. Entre el diálogo y el rechazo, Icaria- Antrazyt,, Madrid, 1997.
OLIVÁN, F., El extranjero y su sombra, Madrid, 1998.
PAJARES, M.., La inmigración en España: retos y propuestas, Icaria, Barcelona, 1998.
SAVATER, F. La heterofobia como enfermedad moral. En I. Arias y otros. Racismo y Xenofobia, 95-110. Fundación Rich, Madrid, 1993.
SOLÉ, C., La mujer inmigrante, Instituto de la Mujer, Madrid, 1994.
SOLÉ, C., Discriminación racial en el mercado de trabajo, Consejo Económico y Social, Madrid, 1995.
STALLAERT, C., Etnogénesis y etnicidad, Proyecto A., Barcelona, 1998.
TODOROV, V. T.,Cruce de culturas y mestijaze cultural, Barcelona, 1998.
VALLES, M., CEA, M.A. e IZQUIERDO, A., Las encuestas sobre inmigración en España y Europa, Colección Observatorio Permanente de la Inmigración, Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO), Madrid, 1999.
VAN DIJK, T.A., Prensa, racismo y poder, Universidad Iberoamericana, México, 1994.
WIERKOVA, M., El espacio del racismo, Barcelona, Paidós, 1992.