Conclusión

Jornada VII: el Viajero, el Filólogo y el redactor…

 

 

 

 

Unos días después, Al-Hakim desapareció de nuestras vidas. Ya nos lo había anunciado. Su regreso al Toledo del siglo XIII nos dejó un vacío en el corazón y en el pensamiento. Sabemos, sin embargo, que nos alimentamos doblemente de su legado: del poeta (y de otros poetas, y médicos, y albañiles, y campesinos…) que conformó, en la lejanía de la historia, una parte de nuestra identidad; del amigo sabio que nos transmitió la alegría del conocimiento y de la convivencia.

 

 

Aunque escribimos esto meses después de su partida, todavía nos parece verlo, de vez en cuando, en algunos rostros árabes con los que diariamente nos cruzamos en la calle. Quién sabe. Quizá en alguna plaza de tu ciudad aún lo encuentres recitando, con la mirada perdida, versos en una lengua familiar y extraña.

 

 

               Portada               Índice               Tarea               Proceso