TEXTO nº 3:

NOTA: Con el fin de distinguir la Introducción redactada por Andreas Osiander y los comentarios efectuados por Giordano Bruno, comprobarás que los caracteres de la introducción están en NEGRO y las críticas de Bruno en AZUL.



Giordano Bruno (1548-1600), en su obra titulada La cena de las cenizas (1584), tradujo parte de la carta que Andreas Osiander redactó como introducción a la obra de Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium.

... había escuchado cierta Epístola superliminar colgada a la obra por no sé qué asno ignorante y presuntuoso; el cual, como si quisiese ayudar al autor excusándolo, o quizá también con el fin de que otros asnos, encontrando así mismo sus lechugas y frutillos tuvieran ocasión de no quedarse del todo en ayunas, advertía, antes de comenzar a leer el libro y meditar sus sentencias de la siguiente manera:

No dudo que algunos eruditos (dice bien algunos, de los cuales él puede ser uno) siendo ya divulgada la fama de las nuevas suposiciones de esta obra, que pretende que la Tierra es móvil y el Sol permanece fijo y estable en medio del Universo, no se sientan fuertemente ofendidos, pensando que sea éste un principio para confundir las artes liberales tan bien y por tanto tiempo ordenadas. Pero, si estos hombres quieren considerar mejor la cosa, encontrarán que este autor no es digno de reprensión; ya que es propio de los astrónomos recabar cuidadosa y artificiosamente la historia de los movimientos celestes; no pudiendo luego, por ninguna razón, encontrar las verdaderas causas de aquéllos, les es lícito imaginárselos y componerlos a voluntad, mediante principios de geometría, por los cuales tanto para el pasado como para el futuro, se puedan calcular; de donde no sólo no se infiere que las suposiciones sean verdaderas necesariamente, sino ni siquiera que sean verosímiles. Así deben ser estimadas las hipótesis de este hombre, salvo si alguno fuese tan ignorante de la óptica y la geometría como para creer que la distancia de cuarenta grados y más, la cual adquiere Venus alejándose del Sol ya de una o de otra parte, sea producida por su movimiento en el epiciclo. ¿Quién sería tan ciego como para no ver que si esto fuera verdad, de ello se seguiría, contra toda experiencia, que el diámetro de la estrella aparecería cuatro veces y el cuerpo de la misma más de dieciséis veces mayor cuando está muy cercara, en lo opuesto al apogeo, que cuando está muy lejana, donde se dice estar en apogeo? Existen todavía otras suposiciones no menos inconvenientes que ésta las cuales no creo necesario referir. (Y concluye:) Permitámonos, por tanto, tomar el tesoro de estas suposiciones solamente por la facilidad sorprendente y artificiosa del cálculo y que si alguien tomara por verdadera estas cosas aparente, saldrá de esta disciplina más estulto que como entró.”

¡Ya veis qué magnífico portero! Considerad cuan bien os abre la puerta para permitiros entrar en la participación de este honorabilísimo conocimiento, sin el cual el saber calcular, medir, geometrizar y perspectivar, no es más que un pasatiempo e dementes ingeniosos. Juzgad con qué fidelidad el criado sirve al dueño de la casa.”

BRUNO, Giordano, (1972), La cena de las cenizas, México, UNAM, pp. 126-128.

Algunas cuestiones sobre las que convendría reflexionar:

  1. ¿Por qué considera Giordano Bruno que Osiander (el criado) traicionó a Copérnico (el dueño de la casa)?

  2. ¿Qué argumentos utiliza Osiander para conseguir que Copérnico no sea “digno de reprensión”?

  3. ¿Existe alguna relación entre la carta de Osiander y la teoría de la doble verdad de los averroístas latinos?

  4. Andreas Osiander es calificado por Giordano Bruno de “asno ignorante y presuntuoso”, ¿crees que esta carta es la obra de un asno ignorante y presuntuoso o la de una persona que sabe cómo piensan los asnos ignorantes y presuntuosos?

  5. A pesar de la introducción de Osiander, que presentaba la teoría copernicana como una mera hipótesis o juego intelectual, el 1616, la obra de Copérnico De revolutionibus orbium coelestium (1543), pasó a integrar el “Índice de libros prohibidos”; ¿de no haber sido prologada por Osiander hubiera sido inmediatamente condenada?

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