TEXTO nº 6:

Había una vez un famoso científico llamado Galileo Galilei. Fue enjuiciado por la Inquisición y se vio obligado a retractarse de sus doctrinas. Esto provocó un gran alboroto, durante más de doscientos cincuenta años el caso continuó despertando indignación y acaloramiento, aun mucho después de que la opinión pública hubiera conquistado la victoria y la Iglesia se hiciera tolerante frente a la ciencia.

Pero en la actualidad, esa historia es ya muy vieja, y creo que ha perdido su interés. Pues la ciencia de Galileo no tiene enemigos, al parecer: en lo sucesivo, su vida está asegurada. La victoria ganada hace tiempo fue definitiva, y en este frente de batalla todo está tranquilo. Así, tomamos ahora una posición ecuánime frente a la cuestión, ya que hemos aprendido, finalmente, a pensar con perspectiva histórica y a comprender a las dos partes de una disputa. Y nadie se preocupa por oír al fastidioso que no puede olvidar una vieja injusticia.

A fin de cuentas, ¿cuál era el tema de esa vieja discusión?. Era acerca del carácter del “sistema del mundo” copernicano, el cual, entre otras cosas, explicaba el movimientos diurno del Sol como un desplazamiento aparente debido a la rotación de la Tierra. La Iglesia estaba muy dispuesta a admitir que el nuevo sistema era más simple que el viejo, que era un instrumento más conveniente para los cálculos astronómicos y para las predicciones. En la reforma del calendario auspiciada por el Papa Gregorio se hizo gran uso de él. No había ninguna objeción a que Galileo enseñara la teoría matemática del sistema, mientras pusiera en claro que su valor era solamente instrumental; que no era más que una “suposición”, como decía el cardenal Bellarmino; o una “hipótesis matemática”, una especie de estratagema matemática, “inventada y supuesta con el fin de abreviar y facilitar los cálculos”. En otras palabras, no había ninguna objeción mientras Galileo estuviera dispuesto a compartir la opinión de Andreas Osiander, quien, en su prefacio al De revolutionibus de Copérnico, había dicho: “No hay ninguna necesidad de que estas hipótesis sean verdaderas, o siquiera que se asemejen a la verdad; sólo se pide de ellas que permitan realizar cálculos que sean concordantes con las observaciones”.

Galileo mismo, por supuesto, estaba muy dispuesto a destacar la superioridad del sistema copernicano como instrumento de cálculo. Pero al mismo tiempo, conjeturaba y hasta creía que era una descripción verdadera del mundo; y para él (como para la Iglesia) éste era, con mucho el aspecto más importante de la cuestión.”

POPPER, K. (1967), El desarrollo del conocimiento científico, Buenos Aires, Paidós, pp. 116-117.

  1. ¿Qué título pondrías a este texto?

  2. Según Popper, el “caso Galileo” ha perdido interés en la actualidad, ¿por qué razones?

  3. ¿Qué factores son lo que nos permiten, hoy en día, adoptar una posición ecuánime a la hora de juzgar este caso?

  4. ¿Qué era lo que la Iglesia estaba dispuesta a reconocer a la teoría copernicana?

  5. ¿Por qué razón, según Popper, la Iglesia condenó a Galileo? ¿Qué implicaciones hubiese tenido para la Iglesia reconocer que el sistema copernicano “era una descripción verdadera del mundo”?

  6. ¿Es el sistema copernicano “una descripción verdadera del mundo”? Razona tu respuesta.

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