TEXTO FINAL:

Kepler y Galileo acumularon pruebas impresionantes sobre el nuevo estatuto de la Tierra como planeta en movimiento. El concepto de órbita elíptica y los nuevos datos reunidos gracias al telescopio sólo eran pruebas astronómicas en favor de una tierra planetaria. En modo alguno respondían a las objeciones extra-astronómicas que se les planteaban. Mientras quedaban sin respuesta, cada uno de estos argumentos, físicos, cosmológicos o religiosos, daban testimonio de la inmensa diferencia existente entre los conceptos de la astronomía técnica y los empleados en otras ciencias y en filosofía. A medida que se iba haciendo más difícil dudar de la innovación introducida en astronomía, más urgente se hizo la necesidad de efectuar ciertos ajustes en otros dominios del pensamiento. La revolución astronómica se mantuvo incompleta hasta que no se llevaron a cabo los ajustes indicados.

La mayor parte de las grandes conmociones en el pensamiento científico producen disparidades conceptuales del tipo indicado. Por ejemplo, en la actualidad estamos viviendo las últimas etapas de una revolución científica iniciada por Planck, Einstein y Bohr. Los nuevos conceptos que ellos y otros han introducido, y sobre los que reposa la revolución científica contemporánea, muestran estrechos paralelismos históricos con el concepto copernicano de una Tierra planetaria. El átomo de Bohr o el espacio finito, pero ilimitado, de Einstein fueron introducidos para resolver acuciantes problemas planteados en el seno de una especialidad científica concreta. Quienes los aceptaron, lo hicieron, en un primer momento, en razón de la inmensa necesidad sentida en sus dominios de investigación y aún a costa de su evidente oposición al sentido común, a la intuición física y a los conceptos fundamentales de otros campos científicos. Durante cierto tiempo, los especialistas utilizaron nuevas ideas como las indicadas a pesar de que parecieran increíbles dentro de un contexto científico más amplio.

No obstante, el empleo continuo de incluso el más extraño de los conceptos lo hace aceptable y, una vez convertido en aceptable, adquiere una función científica más amplia. Para utilizar el vocabulario del capítulo 1, deja de ser un simple instrumento paradójico y “ad hoc” para describir de forma mas económica lo ya conocido, y se convierte en un instrumento básico para explicar y explorar la naturaleza. Una vez alcanzado este estadio, es imposible restringir el nuevo concepto al dominio de una única especialidad científica. La naturaleza no puede revelar propiedades incompatibles en campos diferentes. Si electrón del físico puede saltar de una órbita a otra sin atravesar el espacio que las separa, el electrón del químico debe hacer otro tanto, mientras que los conceptos de materia y espacio del filósofo exigen una revisión. Toda innovación fundamental dentro de una especialidad científica transforma inevitablemente las ciencias colindantes y, de forma algo más lenta, los mundos del filósofo y del hombre cultivado.”

KUHN, T. S. (1978), La Revolución Copernicana, Barcelona, Ariel, pp.296-297

  1. ¿Qué título le pondrías al texto?

  2. ¿Cuál fue la contribución de Kepler y Galileo en favor de la teoría copernicana? ¿Qué científico aportó las pruebas científicas definitivas?

  3. ¿Cuando puede darse por finalizada una revolución científica?

  4. ¿La revolución científica de los siglos XVI y XVII es la única que ha existido?

  5. ¿Con qué finalidad Bohr introdujo su concepto de átomo o Einstein el de espacio finito, pero ilimitado?

  6. ¿Qué obstáculos han de superar las nuevas ideas durante un cierto tiempo?

  7. ¿Cuál es la “función científica más amplia” que adquiere un concepto extraño que se ha convertido en aceptable?

  8. Explica el sentido de esta oración, y las implicaciones que se derivan de ella: “La naturaleza no puede revelar propiedades incompatibles en campos diferentes.”

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